Los edificios de las fábricas de Zeeland revelan una historia de crecimiento constante e inversión. Los primeros talleres se expandieron gradualmente a instalaciones más grandes a medida que las empresas modernizaban la producción y respondían al aumento de la demanda. Las ampliaciones y renovaciones reflejaron nuevas tecnologías, diseños y mercados. Al mismo tiempo, la ciudad apoyó este crecimiento ampliando los sistemas de alcantarillado, proporcionando agua asequible y suministrando electricidad.