Durante la guerra, las mujeres han desempeñado un papel vital tanto en el país como en el extranjero. Durante la Primera Guerra Mundial, las mujeres de Michigan se ofrecieron como voluntarias y enfermeras, apoyaron campañas de bonos de guerra y ocuparon puestos de trabajo dejados por hombres alistados. También organizaron esfuerzos de ayuda comunitaria y ayudaron a la Cruz Roja.

En la Segunda Guerra Mundial, sus contribuciones se expandieron enormemente. Más de 350.000 mujeres estadounidenses sirvieron en el ejército, incluso en WAC, WAVES, SPAR y WASP. Las fábricas de Michigan dependían en gran medida de las trabajadoras. Las mujeres también apoyaron programas de racionamiento, administraron granjas y mantuvieron hogares mientras los hombres estaban en el extranjero.

Su servicio y sacrificio no solo ayudaron al esfuerzo de guerra, sino que también sentaron las bases para futuros avances en los derechos de las mujeres y la igualdad en el lugar de trabajo.