En el siglo XIX, convertirse en ciudadano estadounidense era diferente a como es hoy. Los inmigrantes tenían que vivir en el país durante algunos años y prometer lealtad. Con el tiempo, nuevas leyes exigieron exámenes de lectura, escritura e historia. Algunas personas tenían restricciones para convertirse en ciudadanos debido a su raza o país de origen. Hoy en día, la naturalización, que es el proceso para convertirse en ciudadano, incluye verificaciones de antecedentes, un examen de civismo y un juramento de lealtad.